Reflexiones sobre el Arreglo Musical

4/14/2016

El reto de arreglar una obra musical implica tomar decisiones sobre qué instrumentos han de incluirse, en qué momento entrarán y qué harán. Cada interacción de cualquier instrumento es para crear un resultado musical específico; planear cómo se relacionarán entre sí es tarea del arreglista. Cada decisión demanda un conocimiento y oficio musical muy particular. Revisemos el perfil de este músico y su modo de usar los elementos de la música para poder hacer un arreglo de calidad.

 

Melodía

 

El arreglista sabe que la identidad de una obra está dada por la melodía, por esa sucesión única de varias notas musicales definidas por su afinación o por su altura. Esta monofonía de notas en serie produce un contorno melódico, se trata de aquello que cantamos o tarareamos y reconocemos en primera instancia. Y es el arreglista quien decide qué instrumentos desempeñarán la función de tocar la melodía. En la Edad Media los cantos seculares del siglo XII estaban conformados por este elemento. 

 

 

Cantos seculares del s.XI

 

Armonía

 

El arreglista sabe que la armonía que acompaña a la melodía está formada de los elementos que generan gran parte de los efectos psicológicos y emocionales que produce la música. Esta pieza renacentista es una de las primeras en demostrar este efecto. 

 

 

Josquin Des Près, s.XVI

 

Este músico no ignora el intervalo armónico porque es el que lleva a tener diferentes percepciones auditivas dadas por un sonido,  por sonidos  separados y por la combinación o suma de ambos. Esta suma en general provoca que oigamos sonidos disonantes o en tensión y que oigamos sonidos consonantes o en relajación. 

 

 

Canadian Brass, s.XXI

 

El arreglista entonces usa la armonía para crear secuencias o bien para construir un conjunto de acordes que provoquen estados de tensión y resolución que incluso tienen la intención de renovar la melodía. 

 

Ritmo

 

El ritmo provee al arreglo de movimiento en el tiempo y organiza la temporalidad. El arreglista entiende de la alternancia de sonidos y silencios, de su duración, de la división del tiempo, del establecimiento de un pulso regular y de la acentuación. En un arreglo, el ritmo es el movimiento que desempeñarán los instrumentos al interactuar y su actividad en el transcurrir de la idea musical. Es tarea del arreglista construir, transformar, imaginar el efecto sonoro a través del tiempo. 

 

Un ejemplo clásico con respecto al uso del ritmo es La Consagración de la Primavera. La obra demuestra las posibilidades del ritmo. En este extracto Stravinsky logra generar una significativa agresividad y fuerza sonora con este elemento musical.

 

 

La Consagración de la Primavera, Stravinsky

 

Intervención de una obra

 

Un arreglista no sólo confía en sus principios estéticos, también cuenta con la capacidad técnica para presentar una versión alterada pero a la vez reconocible de una obra original; puede intervenir esta obra componiendo secciones que no pertenecen a la pieza de origen e incluso crear una nueva versión. Su trabajo pone de manifiesto que una composición puede ser adaptada para un grupo de instrumentos distintos. Así una obra puede llegar a nuevos lugares, crear nuevas sensaciones y contar con una gran diversidad de interpretaciones. 

 

 

 

 

Billie Jean, Michael Jackson. Arr.  Caetano Veloso

 

Arreglos para música clásica

 

Crear una variación o versión de una obra clásica no es común; de hecho no es una idea bien aceptada entre músicos conservadores apegados a las tradiciones musicales de los siglos pasados. El compositor de concierto escribe con precisión  las notas y las indicaciones para su interpretación. Al escribir garantiza hasta cierto punto, que la obra pueda ser interpretada de acuerdo a su idea original. Esta tendencia de preservación es válida en la promoción del conocimiento histórico de la música. Interpretarla respetando las observaciones de articulación, fraseo, dinámicas expuestas por el compositor y de acuerdo al estilo de la época. El arreglista que es capaz de replantear la idea original con un lenguaje o estilo diferente, aporta una versión que pueda resaltar los valores estéticos —que en la obra original pueden no estar presentes o evidentes. 

 

Recrear la obra clásica tiene sus riesgos, nada garantiza que el arreglo posea la calidad suficiente que dignifique al original, no obstante, en el ámbito musical contemporáneo el arreglista puede concebir una composición que preserve la obra o bien, que permita versiones novedosas, que si son de calidad, contribuirán al acervo musical de nuestros días. En la siguiente obra, Zappa logró darle una nueva identidad al Bolero de Ravel usando instrumentos populares para interpretar este clásico.

 

 

Bolero, Ravel. Arr. Frank Zappa

 

 

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